El disparo perfecto. La segunda mascletà de concurso, con la mayor cantidad de pólvora de la historia, acompasado, rítmico y potente levantó al público.
Pirotecnia Mediterráneo de Villamarchante hizo temblar a toda la ciudad con una mascletà que no se anduvo por las ramas. 337 kilos de pólvora declarados, la mayor cantidad de cuantas mascletás se han disparado en la historia del Concurso Ciutat de Castellón, pero además, con una ejecución perfecta de manual, acompasada, potente, rítmica y un terremoto que no acababa nunca y que levantó al público.
Segunda jornada del Concurso de Mascletaes Ciutat de Castelló, a cargo de Mediterráneo de Villamarchante.
Una hora antes ya el público buscaba sitio en torno al recinto de mascletaes donde se había corrido la voz de que Mediterráneo iba a disparar la cantidad más grande de pólvora de toda la historia del Concurso de Mascletaes Ciutat de Castelló. Un total de 337 kilos de pólvora.
Minutos antes del momento de disparo llegaron las Comisiones de Gaiatas, las damas de la ciudad y las Reinas de Castellón Paula torres y Carla Ibàñez.
Mientras esperaban la hora señalada, la alcaldesa con las reinas bailaban al son de la música.
Faltaban apenas dos minutos, el pirotécnico preparaba la mecha y las reinas se adelantaban para recibir instrucciones. Todo fue rápido. Las reinas prendieron la mecha y comenzó la mascletà.
La potencia fue muy fuerte desde el principio. Un inicio de mascletà potente y efectivo que dejó a todo el público concentrado y en silencio. Poco a poco, cielo y tierra se unieron de una explosión de carcasas, truenos y silbantes, que cumplieron magistralmente con el manual de las mejores. El detonante de la pólvora, repartida magistralmente por el interior del campo de disparo produjo un efecto que se repetía de uno a otro extremo para activar la melodía del fuego que iba a más, y otro poco más, sin desfallecer ni un solo segundo.
Si ese era el cuerpo de la mascletá ¡Cómo sería el terremoto! Y es que el paso de una a otra parte fue tan magistral como el resto del disparo. Prendieron los masclets, la potencia creció todavía más, el suelo temblaba y el fuego se desplazaba de uno a otro extremo sin dejar respirar a un público impactado que apenas podía contener el gesto de llevarse las manos a los oídos. No fue un terremoto, sino varios y de distintos efectos: aéreos, tronadores, carcasas, más aéreos… y cuando ya parecía que finalizaba la mascletá Todavía llegaba una sorpresa final con las carcasas disparadas con un toque rítmico: Pum, pum-Pum, Pum-Pum. Pum Pum... Disparo aéreo y explosión final.
El público estalló en ovaciones desde el primer segundo y permaneció en sus puestos para recibir a los pirotécnicos que fueron largamente aplaudidos desde todos los puntos del perímetro.
Abrazos, saludos, besos a las reinas, manos estrechadas, caras de felicidad porque además de ser una gran mascletà de diseño el disparo había sido perfecto.
La alegría se contagió en el recinto oficial donde las reinas, las autoridades, damas de la ciudad y políticos bailaban al son de la música de Castellón.